
En la década de los 70’s se concebía a la Universidad Autónoma de Puebla como democrática, crítica y popular, lo cual le abrió las puertas a familias con bajos recursos, dándome la oportunidad de ingresar a este nivel, siendo hija de un fotógrafo de prensa; en esa época se orientaba la formación bajo los criterios de libertad de cátedra, y la orientación plural del conocimiento universal donde se discutían textos, autores, teorías etc. creándonos la necesidad de crear bibliotecas especializadas, bajo esta perspectiva surge la necesidad de obtener un ingreso para poder solventar las exigencias de la formación.
Mi primera experiencia con la docencia, fue cuando me invitaron a colaborar
co
n el municipio de Tecamachalco, como maestra en una comunidad llamada el Seco. En donde se tenía que caminar más de una hora para llegar, después me prestaban un burro, me llevaron a la escuela que era un galerón de gallinas adaptado, me presentaron con mis alumnos, y veo a niños desde 6 a 13 años y me comentan que la escuela es unitaria, no sabía qué hacer, me acorde como me enseñaron a leer y escribir con el silabario de San Miguel, me acorde como mis maestros nos ponían hacer planas, a leer, etc, pero no sabía cómo empezar, me puse en contacto con una maestra jubilada y ella me ayudo conocer los planeas y programas y como planear, este fue uno de los retos más grandes de mi vida.
Otro contacto con la docencia fue en una escuela particular “Normal Renacimiento”, y por las exigencias de las materias que impartía en la formación de docentes incursiono en investigación documental más actual de la época, como dinámicas de grupo, la planeación, evaluación, etc. con la orientación de lo que se denominaba “tecnología educativa” lo cual no fue aceptado en esa época, siendo exhortada a impartir mi cátedra en forma tradicional.
Al haber experimentado la docencia me di cuenta, que es una experiencia de vida, enriquecedora y sobre todo que deja muchas satisfacciones en los ámbitos profesional y personal. Recuerdo mucho las miradas de mis alumnas, que tuvieran la oportunidad de preguntar, de interactuar, de realizar actividades dentro del salón de clase. Y me sigue motivando prepararme y tratar de atender a las necesidades actuales de los estudiantes y de mi formación como docente, ya que esta profesión y creo que todas nos enfrentamos a procesos cambiantes y de paradigmas, influyendo estos en todos los ámbitos de la actividad humana.